Viene menos gente al local.
Menos micros del interior, controles en la avenida y compradoras que «vienen con lo justo». El alquiler, en cambio, no baja.
Tu tienda vende con la persiana baja.
La revendedora de Córdoba o de Tucumán ve tu catálogo, elige talles y colores, calcula el envío a su provincia y te compra sin viajar a Flores. Vendés de noche, los domingos y los días de lluvia.


















